Siempre he buscado alguien que me entienda, que pueda leer mis pensamientos con sólo mirarme. Alguien con quien pueda hablar de todo y sentirme libre de reírme de cosas tontas. Alguien que pueda comprenderme en mis malos ratos. Alguien que le interese mi pasado y me conozca de pies a cabeza. Alguien que me haga suspirar con sólo un mensaje. Alguien que me deje amarlo tanto y también me ame. Alguien que con mirarme sepa que no estoy bien. Alguien que intente hacer de todo por no verme triste, incluso venciendo sus miedos. Alguien que me acompañe a cualquier rincón del mundo tan sólo para tener una bonita experiencia. Alguien que no le importe la distancia de los cuerpos y se quede conmigo. Alguien que sonria con sólo verme. Alguien que vea parte de mi que nunca veré. Alguien que me comprenda sin palabras. Alguien que me tome fotos desprevenida y fotos juntos. Alguien que me diga siempre "todo estará bien", aunque sepa que no será así. Alguien que me bese como la primera vez y la última. Alguien que me deje comprenderlo y así ser feliz.
Presentación
Este blog tiene el nombre de mi blog original "Mi rinconcito especial" que creé en el spaces del msn. Debería llamarlo "Mi rinconcito especial II" pero dejaré en él la esencia del primero, porque son las mismas manos las que escriben aquí, la misma melancolía que las dicta y la misma soledad que las idea. No es más que un aislo de la vida rutinaria del mundo. Un lugar de escape de la realidad. Un momento de despegue de toda la tristeza acumulada para así seguir diariamente en el trajín de la vida misma. Es eso y más, para mí, este rincón.
Atardecer
Mirando el atardecer en la playa, me entraron las ganas de sentarme cerca del mar y llorar. Pensé, algo falta aquí. En realidad, la premisa era: alguien falta aquí. Ese vacío regresó. Pero, como es natural en mi, no quise pensar más ("lo que nadie recuerda nunca sucedió"). Ya caía la noche y lo que menos debía hacer era llorar. No me gusta que me vean llorar. Lo único que quería era caminar. Compré un par de cigarros y empecé a andar por la arena, acompañada para no pederme. Aunque no hubo palabras por el camino. Y si las hubo ahora no las recuerdo, mi mente estaba aislada de todo, quería pensar y a la vez no. Por momentos miraba en el mismo lugar y hubo momentos que dije "ay, por qué me pasan estas cosas". Quería hacer mucho, pero no podía hacer nada. Sentí que faltaba una parte mía. Me sentí desolada. Así que decidí nuevamente olvidar todo, al menos por unos minutos y disfrutar, porque así debía de ser. Momentos así no se repiten a diario. Momentos así probablemente no los viviré. Quién sabe que nos depara el futuro. Tal vez mañana ya ni esté aquí.
Publicado por Dianita en 22:15 0 comentarios
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