Hay algo que me liga a ti. Tal vez sean esos momentos juntos, las miradas, las sonrisas o el silencio que habla por nosotros. Aquellos momentos que son nuevos en mi vida. Los abrazos que me hacen sentir tan protegida, en las que pueda estar tranquila. Esas caricias que, aunque no debería de recibirlas, las recibo de ti como un viento rozándome. Las palabras que suelen escaparse de mi que, aunque no son tan sencillas, se han convertido poco a poco en natural, en un idioma que he creado para que sólo tu lo entiendas.
Y es tan extraño todo esto. Tantos sentimientos dirigidos hacia sólo una persona. Sé que aún no las comprendo, sólo las difruto. Y aunque, estemos distanciados por una barrera humana, por una realidad que se deja ver, no cambia nada en mi. No me prohibe seguir a tu lado, ni me restringe para quererte, aunque ese querer (tan extraño) sólo sea entendido por mi.
Pero no diré nada, nada aún. No deseo demostrar un cariño, tal vez no correspondido. El deseo de no ser lastimada ha vuelto en mí. Y he de temer. Un cariño que va más allá de lo que puedo dar. No amor. Sólo cariño. Sólo eso aún. El mañana es tan confuso e impreciso, que no adelanto negaciones.
Me he acostumbrado a esa rutina. Llegar a un sólo lugar donde las horas pasan rápido sin darse cuenta, donde la calidez ya se siente, donde me siento tranquila y despreocupada por unas horas. No me gustaría que terminase, aunque algún día tal vez pase, y no haré nada ante ello. Como siempre. Y me quedaré callada, como siempre, perdiendo la oportunidad de decir "lo he pasado tan bien". Es un problema el ser como soy. Las palabras no surgen, se esconden temerosas...como yo.